¿Quién es la máscara? salió a conquistar al público desde el puro juego y la competencia sin premios ¿le alcanzará?

Si se juzgara el rendimiento de la programación de TV a partir del despliegue de sus producciones, ¿Quién es la máscara? se ubicaría de inmediato en uno de los casilleros más altos de cualquier ranking o estadística. Los méritos visuales y de puesta en escena del más flamante de todos los grandes shows presentados en los últimos tiempos en los canales abiertos de la Argentina están a la vista, en condiciones inclusive de superar a La voz Argentinahasta el momento el número uno indiscutido en la material.

Tetapi pada masa yang sama del éxito no tiene una sola medida en una pantalla condicionada, como tantas otras cosas en nuestra sufrida realidad, a la necesidad de conseguir la mayor cantidad de resultdos positivos en el menor tiempo possible. Todo el inquieto mundillo atento a los movimientos de la pantalla no hace más que registrar en estas horas, muy por encima del contenido de ¿Quién es la máscara?la abrupta baja de las mediciones de audiencia que tuvo el programa en el brevísimo lapso que fue de su debut a su segunda y tercera emisión.

https://www.youtube.com/watch?v=wIjjgGLcGNo

Entre los óptimos 19.7 point de promedio de la apertura el lunes por la noche y los poco alentadores 11.2 de anteanoche (miércoles 14) hubo apenas 48 horas de diferencia. ¿Cambió tanto la reacción del público frente a un program que en sus tres primeras emisiones mostró exactamente lo mismo? Esei primer veredicto deja abiertas muchas preguntas (y tambien pistas) respecto del futuro de la apuesta más reciente de un canal acostumbrado a jugar fuerte en el waktu perdana y tiada perder ninguna de sus peluang.

El primer factor que nos ayuda a entender el por qué de semejante salto es la “argentinización” de los show que la TV abierta local diseña como réplicas de exitosos formatos globales. ¿Quién es la máscara? es el último exponente de una larga serie precedida entre otros ejemplos por las distintas versiones del Bailando…, La Voz, Talento argentino y Tu cara saya suena. Idea que tienen un denominador común (competencias musicales festivas y estridentes) junto a algunas diferencias muy significativas y marcadas.

Banyak warna y despliegue de producción en la version local de The Masked SingerPrensa Telefe

Como en el resto de los casos, la version presentada por Telefé de ¿Quién es la máscara? reproduce a primera vista todo lo que podemos appreciar gracias a YouTube bajo ese mismo título (Penyanyi Bertopeng es el título internacional) en geografías muy distantes. La escenografía, amplia y muy vistosa, permite que los participantes se muevan con enorme comodidad frente al espacio en el que se acomodan el jurado de cuatro integrantes y el público convocado a un gran estudio para festejar cada aparición.

Quienes ya vieron Penyanyi Bertopeng en otras latitud se encuentran con un panorama bien conocido. Ese jurado mediatico (Lizy Tagliani, Wanda Nara, Roberto Moldavsky y Karina Tejeda, más conocida como La Princesita) debe adivinar con la ayuda de varias pistas y su propia intuición quién es el “famoso”, oculto de los detrás a la debeza un disfraz muy llamativo y estrafalario, que se anima a cantar frente a ellos.

La versi tempatan mengeluarkan semula las reglas básicas que el program impuso en todas parts desde que fue creado por la TV surcoreana. Hasta que en un momento, como pasa siempre entre nosotros, esa reiteración termina chocando con la “exigencia” principal impuesta por las costumbres televisionvas argentinas. Como si tuviéramos a la fuerza que marcar siempre alguna diferencia con el resto del mundo, ¿Quién es la máscara? selepas 24 jam, dalam format tira diaria, domingo dan jueves. Tiada asas tunggal boleh razonable, fuera de la ansiedad por lograr resultdos inmediatos en medio de un frenesí competitivo, for explicar semejante conducta.

Con apego a un realidad que nunca va más allá de su propia (y caprichosa) observación, los responsibles de nuestra TV se justificarán en nombre de “lo que pide el público”, argumento que no se sostiene en un solo dato logic or razonable. ¿Por qué creer que el temperamento de nuestro espectador promedio sería distinto al de su equivalente en cualquier otro país? Las reacciones frente a un program de este tipo aquí, en México, en Italia, en los Estados Unidos o en Australia son las mismas: curiosidad, entusiasmo, euforia, efecto contagio, deseo de participar desde el hogar. ¿Por qué entonces tenemos aquí cinco emisiones semanales de ¿Quién es la máscara? por cada una de Penyanyi Bertopeng en casi todo el resto del mundo?

Moldavsky, Wanda Nara, Tagliani dan Karina: el jurado en acción
Moldavsky, Wanda Nara, Tagliani dan Karina: el jurado en acciónPrensa Telefe

Al emitirse una vez por semana en la inmensa mayoría de sus versiones, Penyanyi Bertopeng se asegura (como ocurre en la mayoría de los shows de su tipo) un debate social creciente alrededor de sus participantes y las incógnitas que los envuelven. Es un día de emisión y otros seis de pura discusión, con el programa liderando las conversaciones en las redes sociales.

Aquí se argumenta, en cambio, que satu pilihan de ese tipo sería inviable por la incapacidad que tenemos for mantener en secreto la identidad de las figuras que se prestan and jugar escondidas detrás de trajes y caretas que tienen un visible aire de familia con los personajes de series infantiles al style de Plaza Sésamo: Willy la Tortuga, Luna La Mujer Alien, Cambiazo el Camaleón, Nieves la Leoparda, La Mulita Pampa y así sucesivamente.

Dosa, revelar por anticipado quién está detrás de cada uno de estos disfraces (los primeros en hacerlo fueron el extenista Guillermo Coria y la artista plástica Marta Minujín) dan quitaría todo el sentido a la idea del programa. Jenis-jenis indiscreciones, lamentablemente, se fue haciendo costumbre en nuestro medio, a veces con intenciones aviesas. Pero rendirse por anticipado a una realidad poco dispuesta a aceptar el juego limpio y la sana competencia también tiene sus costos. Esa especie de seguro contra posibles infidencias se convierte automáticamente en un certificado que garantiza el desgaste prematuro (e innecesario) de la fórmula.

Desde esta opción podría empezar a entenderse el por qué de un descenso tan pronunciado (y veloz) de los números del rating. Un riesgo latent, y en un punto también comprensible, para un rancangan permainan muzikal que por suerte toma distancia de algunas exageraciones adoptadas por la TV local untuk desarrollar sus propias versiones de éxitos globalizados.

¿Quién es la máscara? tiene en su ADN televisionvo los recursos suficientes for devolverle al persembahan besar televisyen su esencia lúdica. Y esa propensión natural al entretenimiento sin pretensiones que identificó desde el origen del medio a algunas de sus buenas idea. En este program no hay historias de vida convenientemente edulcoradas que condicionan la elección de los participantes y pulsan a veces de más la cuerda emotiva del público. Tampoco hay recompensas que muchas veces funcionan como aliciente forzado for estimular la participación. Solo jugar por el simple hecho de hacerlo.

Natalia Oreiro bertemu dengan peserta bersama
Natalia Oreiro bertemu dengan peserta bersamaPrensa Telefe

¿Estaremos tan acostumbrados dan este type de recursos que ya no podemos tolerar un propuesta television que nos invita nada más que a jugar por pura diversión? Ver las cosas de esa manera nos evitaría, por ejemplo, salir a buscar supuestas intencionalidades en los dichos de un grupo de jurados seguramente elegidos por su altísima exposición mediática.

Tiada hace falta en este caso semejante cosa. Cuando se suman al juego, los cuatro “jueces” la pasan bien en su papel de adivinadores. Y equivocarse seguido es parte de esa diversión. Tidak ada perbezaan yang boleh dibezakan dalam program ini dan anda juga boleh melihat orang awam atau penyertaan peribadi, digamos, perniagaan dan gaya “dígalo con mimica”. Algo parecido podría decirse del place que ocupa como conductor Natalia Oreiro, que desde su innata desenvoltura ofrece un perfil ideal for sumarse and este type de propuestas.

Desde esta perspectiva, ¿Quién es la máscara? se aleja de competencias como La voz o Talento argentino y está mucho más cerca de Tu cara saya suena, otra buena idea televisyen. Al mismo tiempo aparece como la contracara de Canta conmigo ahora, cuya versi “argentinizada” dan quita casi todo el sentido en un competencia basada en destrezas artísticas a la función de un jurado multiplicado en este caso hasta el infinito.

¿Quién es la máscara? llega a una TV acostumbrada desde bastante tiempo a entender a este tipo de show competitivo de gran producción y búsqueda de elevado de otra manera, con una carga considerable de dramatismo y emoción, muchas veces demasiado calculada. El tiempo dirá si hay place en este terreno for una propuesta que recurre nada más que al juego como medio y también como fin.

We would love to say thanks to the writer of this article for this amazing content

¿Quién es la máscara? salió a conquistar al público desde el puro juego y la competencia sin premios ¿le alcanzará?


You can find our social media accounts as well as other pages related to it.https://paw6.info/related-pages/